Cada jornada, bajo control
El registro de jornada que pide la ley, sin papeles ni hojas de cálculo: cada trabajador ficha la entrada, las pausas y la salida en el ordenador de su puesto, y la empresa lo ve todo desde el navegador.
Marta G.Entrada 07:58trabajandoLuis P.Entrada 08:21 · prevista 08:00retrasoAna S.Pausa desde 10:30en pausaJorge M.Vacaciones hasta el lunesausenteFichar, en el ordenador de siempre
- El puesto. Se instala la aplicación en el ordenador del puesto (Windows) y el encargado lo aprueba: solo se ficha desde los puestos dados de alta.
- Fichar. Cada trabajador entra con su usuario y marca la entrada, las pausas y la salida. Un toque cada vez.
- Verlo. La empresa abre el panel en el navegador: los fichajes del día, centro por centro, y la historia de cada trabajador.
- Los avisos. Comparando cada fichaje con el horario de cada uno, salen solos los retrasos, los olvidos, las salidas antes de hora y las horas extra.
- Los papeles. Los informes salen en PDF y en Excel, para la gestoría o para una inspección.
Trabajador, encargado, empresa
El trabajador consulta sus propios fichajes. El encargado, los de sus centros. La empresa, todo. Y la gestoría o los representantes de los trabajadores pueden tener un acceso de solo lectura.
Hoy, desde el ordenador
Se ficha en el ordenador del puesto. El fichaje desde el móvil, para quien trabaja fuera, está en la lista de lo siguiente.
Un registro que se puede enseñar
Registrar la jornada de cada trabajador es obligatorio desde 2019 (artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores). No basta con apuntarla: el registro tiene que ser fiable, no poder cambiarse a escondidas y estar a mano cuando se pida.
Los fichajes no se tocan
No se editan ni se borran. Si alguien olvidó fichar, la corrección queda aparte, con quién la hizo y por qué.
La hora la pone el servidor
No el ordenador del puesto: adelantar el reloj no sirve para fichar antes.
Cuatro años, a salvo
Un archivo firmado cada mes y copias de seguridad cifradas fuera del servidor.
Sin geolocalización
Se guarda solo lo necesario para el control de jornada, y solo se usa para eso.
Se amplía cuando hace falta
Vacaciones y ausencias
Vacaciones, bajas y permisos, con su aprobación, junto a los fichajes.
Turnos y horas extra
El horario de cada uno, para saber cuándo llega tarde o hace horas de más.
Varios centros
Oficinas, tiendas o naves, cada una con sus puestos y su encargado.
Avisos por Telegram
Al encargado le llegan los fichajes o solo las incidencias, como prefiera.
Hechos por la misma gente, cuidados igual
En servidores europeos
No hay que comprar, instalar ni mantener ningún servidor. La gestión se abre desde el navegador, en cualquier ordenador: si uno se estropea, se sigue en otro en el mismo minuto.
Fuera del servidor y probadas
Copias cifradas en otro sitio y pruebas de restauración de verdad: si se perdiera el servidor entero, los datos seguirían estando.
Son de la empresa
Cada persona entra con su usuario y ve solo lo que le toca. Y los datos se descargan cuando se quiera: no quedan atrapados en un programa.
De quien lo escribe
Al otro lado está la misma gente que hace el programa y cuida el servidor. Por teléfono, por correo o por videollamada.
Hablemos cara a cara, sin salir de la oficina
Entre en nuestra sala desde el navegador, sin instalar nada ni crear una cuenta. Pida entrar y le abrimos: lo vemos juntos con la pantalla compartida y resolvemos las dudas en el momento.
Si en un par de minutos no le abrimos, llámenos al +34 622 24 09 45 o escríbanos a info (arroba) kontrolhora.com y quedamos a la hora que mejor le venga.
Quién está detrás
KontrolHORA lo desarrolla KontrolIN, con Atinfor detrás y dentro de EFGrupo. Es parte de la familia Kontrol: programas de gestión hechos para el trabajo de cada día.
Atinfor da soporte informático a empresas: mantenimiento integral, asistencia remota y presencial, alojamiento web, copias de seguridad, almacenamiento en la nube y telefonía. El servidor, las copias y la atención del día a día los lleva la misma gente que escribe el programa.
¿Le encaja? Hablemos y lo vemos con su forma de trabajar. La primera conversación no cuesta nada.

